Nicaragua resiste con una oposición diversa, mientras Centroamérica responde de forma desigual ante la tragedia de Venezuela 

Escrito por COMUNICACION@CETCAM.ORG
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El Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (CETCAM) publicó una nueva edición de su boletín Perspectivas, que revisa los puntos en común y los logros de las oposiciones que conforman el ecosistema democrático de Nicaragua, además de abordar el tratamiento del país a la ya incontrolable corrupción en los municipios y la respuesta de Centroamérica ante la reciente tragedia humanitaria en Venezuela. 

Parte del análisis revisa la narrativa repetida desde 2018 de que la “oposición en Nicaragua está fragmentada, dividida y débil”. Según el boletín, se trata más bien de “un entramado de oposiciones” —partidos, organizaciones de sociedad civil y plataformas ciudadanas— que, pese a sus diferencias, coinciden en cuatro banderas: acción cívica, justicia, libertad y democracia. 

El documento resalta un historial sostenido de incidencia ante instancias como la CIDH, la ONU, el Congreso de Estados Unidos, el Parlamento Europeo y la OEA, además de una denuncia ante la Organización Internacional del Trabajo que derivó en “una comisión de encuesta” contra el régimen de Ortega-Murillo, descrita como “el recurso más poderoso de la organización para investigar graves violaciones a los derechos laborales en un país”. El reto pendiente, según el análisis, no es firmar un pacto de “unidad”, sino avanzar en “reconocimiento, diálogo y coordinación” entre los actores. 

Corrupción y la crisis económica encabezan las preocupaciones ciudadanas 

Activistas sociales consultados para el boletín describen que la Procuraduría General de Justicia audita numerosas alcaldías por el cobro de “coimas” o comisiones a contratistas, con alcaldes que llegan a “cobrar” hasta un 50 % por otorgar contratos, además del “tráfico de influencias para beneficiar a familiares o personas amigas” en la adjudicación de obras. 

A esto se suma el impacto económico de la sequía asociada al fenómeno El Niño, el encarecimiento de insumos y la mecanización agrícola, que ha elevado el desempleo rural. El boletín advierte que esta situación coloca a las familias en “alta vulnerabilidad y mayor dependencia de las remesas” y, las empuja hacia la economía informal y la migración temporal hacia El Salvador, Costa Rica y España. 

Venezuela: entre la tragedia política y humana 

El 24 de junio, dos terremotos consecutivos golpearon la zona costera de Venezuela provocando lo que el boletín describe como “una de las mayores tragedias en Venezuela y Latinoamérica”, dejando cerca de 4 mil personas fallecidas, más de 16 mil heridas y unas 90 mil familias afectadas. El gobierno interino venezolano reportó ayuda de 31 países, “700 mil toneladas de ayuda humanitaria y suministros médicos” y compromisos por 780 millones de dólares para la emergencia. 

La respuesta centroamericana fue desigual: Costa Rica y El Salvador enviaron equipos de rescate reconocidos por su “empeño, heroicidad y los dramáticos salvamentos” realizados, y junto con Panamá enviaron cargamentos de ayuda. El presidente salvadoreño Nayib Bukele amplió su apoyo con maquinaria, helicópteros y atención médica privada, y además “no desaprovechó la ocasión para utilizar las redes sociales a su favor”. El presidente hondureño, en cambio, se solidarizó pero aclaró que “su prioridad era cuidar a Honduras”. Nicaragua, pese a sus históricos vínculos con Caracas, tampoco pasó de una declaración pública de respaldo. 

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