El Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (CETCAM) y el Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (CISAS) celebraron este 28 de mayo, Día de Acción por la Salud de las Mujeres, el foro “Las mujeres nicaragüenses y su contribución para el futuro: Juventudes, vida y cuidados”. La jornada visibilizó las estrategias de organización, cuidado y resistencia de mujeres nicaragüenses dentro y fuera del país, en el contexto de la represión ejercida por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo desde 2018. El evento incluyó la presentación de informes de investigación y testimonios de activistas, defensoras comunitarias y académicas con presencia en Nicaragua, Costa Rica, España y Estados Unidos.
Las “Muchachas del 18”: una generación que reescribió el activismo
En el primer panel se presentaron los hallazgos del informe Hijas del quiebre, forjadas para resistir, que documenta las trayectorias de jóvenes mujeres cuyo activismo fue catalizado por la rebelión cívica de abril de 2018 y que, pese a la represión, el exilio y la clandestinidad, no desapareció sino que se reinventó.
Para Elisa Maturana, autora del informe, esta generación introdujo un cambio de paradigma fundamental al alejarse de la histórica lógica del sacrificio: “Estas mujeres, con una mirada de largo plazo, dicen: ‘Si damos la vida por la causa, ¿quién sigue la causa?’ No están dispuestas a sufrir por la causa; están haciendo las cosas para construir el país sin tener que sufrir por ello”. Maturana destaca que el autocuido, la memoria y la formación personal no son solo actos individuales, sino “uno de los aportes constructivos más importantes de esta generación para la historia del activismo nicaragüense”.
Desde la experiencia personal, la panelista Heyling Marenco explicó que este enfoque implica desaprender el “activismo de 24/7 o un activismo militante y sacrificado” que imperaba en el pasado: “Reconozco que no soy la activista 24/7. Soy una activista que tiene que comer, que tiene que pagar donde vive, que tiene que estudiar… el cambio primero pasa por mí”.
La panelista Aranxta Aguilar señaló que este nuevo enfoque también transformó los lemas históricos de la resistencia: “Cambiamos el ‘patria libre para morir’ y ahora decimos que es ‘para vivir’. Eso es transformador y nos motiva a seguir adelante y ver oportunidades”.
Los femicidios y el derecho a la vida
El foro abordó el derecho a la vida y a la salud de las mujeres nicaragüenses bajo el autoritarismo, e incluyó un homenaje a Magaly Quintana —historiadora feminista dedicada a exigir justicia por víctimas de femicidio— y a María Cavallieri, cofundadora del Colectivo de Mujeres de Matagalpa.
Ana Quirós, directora de CISAS, presentó cifras que exigen atención urgente: en los últimos ocho años, al menos 575 mujeres y niñas han sido víctimas de femicidio, y 2024 registró el año más letal hasta la fecha, con 91 mujeres asesinadas. Quirós denunció que esta violencia no es invisible por incapacidad estatal, sino por omisión deliberada: “El Estado de Nicaragua no se ha preocupado por registrar la cantidad de mujeres y niñas asesinadas… no porque no puedan, sino porque no quieren”. Las reformas legales adoptadas por el régimen, incluida la cadena perpetua, han funcionado como “pantomima” para perseguir opositores, no para proteger a las mujeres: “Las mujeres siguen siendo asesinadas y los hombres siguen saliendo impunes”.
El cuidado como acto subversivo
Para cerrar la jornada, CETCAM presentó el informe “Cuidar la vida. Reconfiguración de los cuidados y experiencias de mujeres nicaragüenses en el contexto de la crisis política, 2020-2025”. Su tesis central: el desmantelamiento de las redes de cuidado no fue un daño colateral del régimen, sino uno de sus instrumentos deliberados. El cierre de organizaciones feministas y el exilio de sus liderazgos destruyó sistemas de protección construidos durante décadas.

Elvira Cuadra, directora de CETCAM, subrayó que bajo el autoritarismo el cuidado se convirtió en “un acto subversivo transgresor frente a los ojos del régimen” y que “sin cuerpos cuidados no hay lucha sostenida”. La periodista Marorit Guevara advirtió que “no podemos hablar de democracia mientras los cuidados continúen siendo tratados como una obligación silenciosa”, y destacó la paradoja del exilio, donde las mujeres nicaragüenses “seguimos sosteniendo la vida, incluso cuando apenas podemos sostenernos a nosotras mismas”.
Desde la experiencia de las mujeres indígenas, María Lucía Denis describió el violento choque cultural que implica el desplazamiento: pasar de una crianza comunitaria en los territorios a una sobrecarga del rol de cuidado individual y aislada en el exilio urbano. La experta Patricia Lindo resaltó que la “afectividad feminista” ha cobrado una preponderancia inédita en la lucha política actual, funcionando como un “enorme sostén afectivo y emocional” que permite la continuidad de la resistencia.
A partir de estos hallazgos, CETCAM propone incorporar la “persecución a cuidadoras” como patrón de violencia de género ante la CIDH y reconocer las redes colectivas de cuidado como práctica política con financiamiento institucional. El Registro Mesoamericano de Agresiones a Defensoras de IM-Defensoras documentó 347 desplazamientos de activistas y mujeres defensoras nicaragüenses entre 2018 y julio de 2025.
“Las mujeres nicaragüenses seguimos construyendo el futuro. Hoy, este foro fue parte de esa construcción”, concluyó Cuadra.







